Por Aníbal Palomino
Apelando a la desinformación la senadora enreda incautos para catapultar su aspiración de suceder a Enrique Peñalosa.
En tiempos de Reficar, Odebrecht, retrasos en el túnel de la Línea o la caída del zar anticorrupción de la Fiscalía General entre muchos otros, apelar a la bandera anticorrupción es el método más creíble que cualquier político puede utilizar para conseguir el respaldo de adeptos a través de todo el territorio colombiano.
No obstante, para poder constituirse como el faro moral de una familia, comunidad, barrio, municipio, ciudad, sociedad o país, no es
suficiente aparentar ser moralmente correcto sino que es indispensable serlo,
es decir hay que tener un alto grado de coherencia y autoridad moral para poder
criticar a los demás.
Y es ahí cuando la exsenadora López del partido Alianza Verde
empieza flaquear para promover la consulta popular porque hay varios de los
puntos que ya están reglamentados y estipulados dentro del ordenamiento
jurídico colombiano, además la doble moral de Claudia Nayibe es evidente y así
se puede comprobar después de dar un repaso a lo que ha sido su vida pública y
política.
Empecemos por recordar que cuando López fue directora del
Departamento Administrativo de Acción Comunal (1998-2000) fue investigada por
el entonces Contralor Distrital y, posteriormente, sancionada por los entes de
regulación fiscal y disciplinaria a pagar 103 millones de pesos e inhabilitada
para ejercer por cinco años cargos públicos. Sin embargo, a través de
magistrados amigos y tecnicismos, López salió airosa.
Sumado a esto, hay que recordar que durante su gestión como
senadora de la República, Claudia Nayibe dejó de asistir varias veces a las
sesiones a las cuales estaba obligada a ir: tan solo en 2016 sus ausencias le
costaron al fisco 40 millones de pesos, y durante su periplo como candidata a
la Vicepresidencia de la República, no renunció a su cargo como senadora, pero
siguió devengando sueldo como si trabajara normalmente.



